FCO. VITORIA-LEON XIII (LA ZONA PIJA)

Artículo publicado en el libro PERDIDOS EN LOS 80. Autor, Justo Peña

Es muy difícil precisar quien llegó primero, posiblemente extraviaremos algún dato; los 80 es lo que tuvieron, demasiadas lagunas mentales. Para poder situarnos, nos vamos a la segunda mitad de los 70. El país comienza a cambiar, y con el cambia la oferta de ocio.


El Den-Haag fue pionero en la zona pija

Uno de los primeros bares de la zona que debemos nombrar es el “Den-Hagg”. Ubicado en una antigua whiskeria en la calle Pedro María Ric, se pinchaba música desde un Revox. ¿Lo recuerdas? Unas bobinas magnéticas enormes daban sonido a un funky espectacular, posiblemente grabado en una de las discotecas de la época. Este pub abría incluso los domingos por la mañana, cuando la gente se acercaba a probar una de las bebidas de moda por aquellos años, el Martini Bianco. A su lado estaba “Ray”, un pequeño bar con asiduos parroquianos y uno de los lugares donde mejor funky se escuchaba.

El Zopo, otro “templo” de la época con el singular Juanito y las genialidades de Titín. Una pena que nos dejasen tan pronto.


Juanito y “Zappa” en la puerta del Zopo

En San Vicente Mártir estaba “El Bombín”, otro de los primeros disco-pub de la zona. Un lugar luminoso, largo, estrecho y caluroso. En aquellos años el concepto aire acondicionado no existía, o no había recursos para afrontarlo. Recuerdo perfectamente como sonaba el nuevo tema de Gloria Gaynor, I Will Survive… y calor, mucho calor.

Andando un poco, llegabas a Marina Moreno -hoy Paseo de la Constitución- y te encontrabas con otro de los que dio mucho que hablar en la época, el 96 Octanos y que más tarde sería Cotton Club. Este local siempre tuvo “duende”. Uno de los lugares indispensables en el peregrinaje de la zona.


Neón del Igueldo (desgraciadamente ya no existe este mítico bar)

Hablando de lugares esenciales y especiales de la zona, no nos podemos olvidar de los Billares Ric, Bodegas La Parra, Igueldo, Moncayo o el bar Porto Cristo. Estos cinco puntos eran lugares de reunión de las cuadrillas de amigos para comenzar la jornada. En uno te jugabas la ronda de cervezas a “salidas” en el “futbolo”, en el siguiente ocupabas las aceras con las litronas que corrían y en los tres últimos podías tapear, comer, beber, pero básicamente pasarlo en grande.


En el Basket veíamos los partidos del CAI el pantalla gigante

Al principio de los ochenta llegaron los primeros pubs con una decoración y una música novedosa. Llegó el Basket, situado en Francisco Vitoria, donde se reunían los jugadores del CAI, y se escuchaba la mejor música New Wave de la época. Un lugar con una cuidada decoración, una enorme pantalla donde se veían los primeros vídeos musicales -en estéreo!- y por supuesto, los partidos del CAI.


Posavasos del mítico Bugatti


 Pedro (pinchadiscos de Green) con unos colegas en la fiesta del deporte                                                                       

Otro de los que siempre estaba a rebosar de gente, fue Bugatti, en María Lostal. Seguramente, las claves del éxito de Bugatti fueron su elegante decoración, el buen hacer de Nino, una carta de cócteles muy surtida y unas fiestas dirigidas por los mejores R.R.P.P. y que nadie se quería perder. Recuerdo a nuestro amigo Pacho, ensayando con los “pedugos” los cócteles sin alcohol. ¿Te acuerdas Mario?.


Posavasos de La Belle Epoque


  El ambiente en La Room era de lo más espectacular

“Tris-Tras”, “Barlovento”, “Platano Banús”, “Ensayo”, “Comics”, “Bataclán”, “La Belle Epoque”, “Dinners, “La Room” y “Carrusell” llegaron como un huracán. En Ensayo, un pequeño bar de San Vicente Mártir, regentado por un argentino muy peculiar, Eduardo y al que cariñosamente llamábamos “el pirata”, trabajaba nuestro amigo Armando con el que nos poníamos “ciegos” de Timples todos los días de la semana. Tenía un enorme vidrio redondo -que todavía existe- desde donde se podía controlar toda la calle sin que los de fuera se dieran cuenta. Toda una innovación para aquellos tiempos.


Posavasos del Bataclán que aun sigue abierto

Bataclan, de nuestro gran amigo Agustín, todavía sigue abierto, y sigue manteniendo toda la estructura y decoración del local tal y como era en aquellos años. Un lugar tranquilo donde puedes tomar una café, una copa, sin estridencias, mientras juegas unas partidas de billar.


Fiesta de la Feria de Abril en el Plátano Banús en León XIII

El Banús -como se le conocía en la zona- en la calle León XIII, se inauguró en 1983 y como casi todos los recién inaugurados se llenó hasta que los camareros caían rendidos de servir copas. Ahí estuvo pinchando Ramón Rojas y fue donde se conoció con Coco. Lo montaron los mismos socios del Balú en Fita –Joaquín Porta, Ángel Aísa y Gonzalo Cristóbal-, más Juan Carlos Ballesteros – el del Puerto de Sta. María-.


Luis Chamorro y Coco en la barra del Comics

El Comics en la calle General Sueiro -ahora Lacarra de Miguel- y frente al Moncayo, lo abrieron unos muy buenos amigos de Coco y su hermano Gonzalo, José Miguel –“el tripi”-, Elena Marín Gorriz, su hermano Carlos y los hermanos Chamorro. En este garito, que se llenaba de gente día si, día también, fue donde Coco empezó a seleccionar su música a la vez que ponía copas y copas a diestro y siniestro. Por supuesto y como las buenas costumbres no podíamos dejarlas de lado, seguíamos quedando a cenar todos los días con Armando en el Timple… si tuviesemos que contabilizar los bocatas que nos llegamos a comer allí…


Adhesivo con el logotipo del Carrusel

Uno de los templos musicales de la zona fue Carrusell situado en San Vicente Martir. No podía ser de otro modo cuando a los mandos de la cabina estaba uno de los mejores -si no el mejor- discjockeys de la década. Nos estamos refiriendo a Julian Torres “Cachi”, locutor del programa “Sangre Española” y “El Selector”, los dos en la cadena Ser.
Una ciudada selección musical se mezclaba con cardados y hombreras, el estilo “New Wave” maridaba con las “blazer” y los “Lacoste” de la zona como si hubiesen convivido juntos toda una vida. Este templo de la modernidad se convirtió años más tarde en el Feno’s.


El Feno´s se inauguró en el antiguo local del Carrusel de Cachi en S. Vicente Martir

La Room fue uno de los garitos que mejor definía la música de NY en la década de los 80. Una clientela autóctona y fiel, se mezclaba con trabajadores y militares de la base americana. Lo que más impresionaba era ver cimbrearse a verdaderos “armarios roperos” de color a un tempo pausado pero contundente. Lo llevaban en la sangre. Quizás el mayor éxito de La Romm fue pinchar música mucho antes de que llegase a las estanterías de las tiendas de discos de Zaragoza. La razón era sencilla, Viçent, dueño y Dj del pub, realizaba viajes a NY para comprar las últimas novedades en música. Nuestro amigo Gonzalo de León –para los amigos “Pancho”- nos comentaba “los yankies de la base eran muy exigentes y sabían lo que sonaba en su país y los amantes de la buena música también lo agradecíamos… Prince, Madonna y la canción de Rumors causaban furor. Los cierres de sesión siempre eran con Anita Baker.”

     
Tarjeta del “Boxes” en Pedro María Ric y “Nanay”

Mas tarde llegaron “Boxes”, “Principal H”, “La Funeraria”, “Regaliz”, “Tal y Cual”, “Nanay” y “Doña Liberata”. Uno de los pinchadiscos que recorrió varios de los garitos mencionados y siempre de la mano de Nacho Molinero, fue Rafael Clarimon. Comenzaron en Boxes, pasaron por Tal y Cual y acabaron en Pacha de la calle Sevilla. A partir de la segunda mitad de los ochenta, dentro de la zona, se creo una ruta de peregrinaje difícilmente repetible; se trataba de Pachito, Zona B, City Hall (antes Click), La Paloma y Artificial. Todos ellos con una música muy seleccionada, aglutinaban gran parte de los parroquianos que visitaban aquella zona.



El equipo de Pachito al completo con Justo, autor del artículo en primera fila

Hace poco tiempo, hablando con nuestro amigo Fernando Belenguer, nos comentaba esto sobre Pachito: Inaugurado en el 86 por Miguel y Alberto –con Roberto en la retaguardia- y contando con el fichaje de Gonzalo, Pachito se convirtió rápidamente en uno de los lugares habituales de la zona. Inicialmente el fuerte de la música que se escuchaba en el local era básicamente pop nacional y especialmente Secretos, Nacha Pop, Duncan Dhu… -música que gustaba y gusta mucho a Miguel-. La barra del local, estaba inicialmente colocada a la derecha y al año y medio aproximadamente se colocó una barra central que daba mucho más juego y vistosidad con la gente. Para esta nueva etapa de Pachito, ficharon a Augusto de Sitges y a Justo hecho que verdaderamente revolucionó el local.
Según nos recuerda Cristina –mujer de Alberto-, “…Simply Red después de su concierto en Zaragoza el 28 de octubre del 88, eligieron Pachito para tomar unas copas de champagne… y en esa primera época “Cruz de navajas” de Mecano marcaba la hora del cierre… el entonces Príncipe Felipe también era uno de los habituales en Pachito en sus salidas de la Academia General Militar…”


Gonzalo Chaure, en la cabina de Pachito

En Pachito se consiguió formar un gran grupo de gente joven trabajando. Especialmente Justo en la música, a los propios Miguel y Alberto, así como a tantos otros que han pasado por allí. Fernando Belenguer, Tomás Aybar, Victor Antequera, Javier Molina “Peru”, Pablo Bardavío, Victor Galvez, Gonzalo Chaure, Alfonso Clarimón, Cesar Serrano, Juan Sanz, Eduardo Bescós, Eduardo Sancho, etc.

Nos sigue comentando Fernando “…Recuerdo a Justo poniéndonos temazos, cuando más jaleo había, para revitalizarnos y darnos un punto extra de energía. Grupos como Snap, Tecnotronic, Soul 2 Soul y tantos otros que en ocasiones rompían el estilo más popero del garito, pero que enganchaban a la gente. Ni que decir tiene que las sesiones funky del mencionado Justo eran todo un espectáculo…”



El Zona D y sus particulares fiestas a finales de los 80.

Uno de los bares que no podemos olvidar fue Zona B, integrado en aquel peregrinaje de famoseo junto al City Hall. Inaugurado en el año 86 y capitaneado por la familia Rojas y Alberto Aragó. Lo más destacado era su música y el ambiente festivo que se respiraba diariamente. Solo vamos a destacar una de sus multiples fiestas que nos marcó a todos los que asistimos a ella.

Nochebuena del 86. Las calles estaban desiertas, todos los bares cerrados, no había ni un alma por la calle, era casi tenebroso. Andando apresuradamente por este escenario, llegábamos a la puerta del local con la fachada apagada, ni una sola señal que delatase lo que dentro estaba pasando. Llamabas a la puerta como si de un bar clandestino se tratase, y al abrir la puerta era una explosión de música, fiesta y amigos. Todo un subidón.


Jesús y “Rigo” en la cabina del City. Todo un clásico de la zona

Fueron muchos los bares que hubo por aquella zona, pero queremos destacar dos de los más emblemáticos que surgieron en el final de la década. Se trata de Artificial y City Hall. El primero estaba situado en la calle Maria Lostal, el segundo en Francisco Vitoria. Ambos se convirtieron rápidamente en una referencia de ocio en la zona. Como comentaban varios de los acólitos, se escuchaban “exquisiteces” musicales al alcance de muy pocos locales. El mejor funky, el recién llegado sonido “Chicago” y lo que remató aquellos años con el contundente “Acid House”.