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EL CRÁNEO, EL CROM Y OTRAS HISTORIAS

Artículo de Mª José García Serón «La Roquer» para el libro MAS PERDIDOS EN LOS 80.

La Roquer en la barra del Crom


En el año 1983 empecé en el negocio de la hostelería, mi primer pub fue el Cráneo. Era pequeño y se escuchaba la mejor música rockera de Zaragoza, o eso creía yo, ya que normalmente viajaba a Londres a comprar lo último que se editaba en toda Europa.

En el Pub Cráneo, estuve un año, quizá porque se quedó pequeño, quizá por la afluencia de gente a la que le gustaba venir a escuchar nuestra música. La cuestión es que esta maravillosa experiencia, duró lo que duró.

Oscar en su ambiente. Un día cualquiera en el Crom

Hacíamos mogollón de fiestas de disfraces, concursos, etc. Había mucha marcha y tal fue el éxito del Cráneo que pronto tuvimos que cambiar a un local más grande porque no entraba toda la gente que venia a visitarnos.

En el año 1985, empecé en un nuevo local más grande. Comenzaba para mi la etapa Crom. El Crom, siempre con lo último en música fue uno de los primeros bares en Zaragoza donde se proyectaban videos musicales. Tal fue el éxito de este templo rockero zaragozano en los 80, que incluso venia gente de ciudades como Madrid y Barcelona a ver que se cocía por aquí y porque se hablaba tanto de ello. Recuerdo especialmente que cuando organizábamos las fiestas que nosotros llamábamos de playback (lo que mas tarde sería la fiebre karaoke) la gente acababa ocupando la barra y fuera no se podía ni entrar.

Mª José y Oscar en una de las míticas fiestas del Crom

También organizábamos desde el Crom viajes a otras ciudades o países para ver conciertos de grupos famosos. Recuerdo que en una ocasión nos quedamos con el autobús después de un concierto en Londres, lloviendo y en el que estuvimos unas 100.000 personas, nos quedamos tirados en la carretera, odiseas de los viajes. Pero en aquella década éramos jóvenes,  lo pasábamos genial y todo lo tomábamos como una nueva experiencia. Por cierto, ya de paso, aprovechábamos para comprar las últimas tendencias en ropa, música, abalorios y chupas rokeras que eran la envidia entre nuestros conocidos y clientes porque en aquella época en España todavía no se podían encontrar.

scribiendo este texto, me vienen a la memoria los cierres del Crom, donde casi siempre habían intensas y emocionantes partidas de futbolín y billar.  Como dirían los The Beatles “Que noches las de aquel año”, donde se nos hacían las mil, a puerta cerrada claro.

La Roquer en plena acción delante de los platos del Crom

Tras un periplo de 10 años y por el cambio de legislación en lo que a insonorización de bares concernía, tuvimos que cerrar definitivamente este templo del rock ochentero.

Ya bien entrada la década de los 90, inauguré el Monterey. Garito con buena música rythm’n blues. Un precioso bar. Como en los de la década de los 80, en el Monterrey seguí la línea de tener la mejor música de este estilo, con conciertos en directo y muy buen ambiente. También con cantidad de fiestas de disfraces tanto en Halloween como en Noche Vieja. Evidentemente la gente que nos conocía de la época del Cráneo y Crom, venia a seguir la marcha una vez cerrado el garito al público. De nuevo, como un Deja Vú volvíamos a quedarnos hasta las mil.

Otra década mas tarde me retiré definitivamente de la hostelería, dedicándome a una de mis mayores pasiones. La música en directo. Ahora toco la batería con la banda Überfunk.

Otra fiesta cualquiera en el Cráneo

La mayoría de la gente de esa época rockera y menos rockera de Zaragoza pasó por estos tres bares y muchos famosos también, por ejemplo recuerdo que nos visitaran Alejnandro Sanz, Paul Diano, Loquillo, Fuztonnes, Angel y las Guais, Ariel Rot, Heroes del Silencio y un largo etc. que no consigo recordar. Serían muchos porque durante la época del Crom casi todos pasaban a tomar unas copas después de sus conciertos.

Fueron años geniales con mucha marcha , buen ambiente y una mezcla de gente de todas las clases y gustos musicales por todas partes. En aquella época, en Zaragoza, todos teníamos buen rollo, rockers, pijos, rokeros, poperos, daba igual a que tribu urbana pertenecieses. Todos entrabamos en los garitos y discotecas aunque fuésemos de otros gustos musicales y fueron tiempos que nunca más volverán.

La suerte fue vivirlos y sobre todo poder recordarlos.

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Written by Doctor Pop

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